
Un total de 14 pacientes con epilepsia de entre 14 y 24 años, han recibido un marcapaso vagal, lo cual les permite mejorar su calidad de vida, gracias a la gestión hecha por Mario Aguilar, presidente del Partido Restauración.
El programa de colocación de marcapasos vagales, que arrancó en el 2007, tras un movimiento iniciado por Mario Aguilar y un grupo de padres de pacientes con epilepsia, ha permitido a nueve mujeres y cinco hombres, vivir con una disminución en la frecuencia y en la intensidad de las crisis.
“Conocemos casos, por ejemplo, de una joven que pasaba durmiendo todo el día y
ahora vive en mejores condiciones, tratando de desarrollar una vida normal. A otro muchacho, prácticamente las crisis le han disminuido en un 90 %”, comentó Aguilar al agradecer a los médicos, enfermeras y personal de los Hospitales San Juan de Dios y Nacional de Niños, por la atención de los pacientes.
En el 2007 se colocaron ocho marcapasos vagales, mientras que este año llevamos seis. Lo han recibido dos jovencitas y un joven de 14 años; dos niñas de 13 años; una de 24; un menor de 12 años; tres adolescentes de 18; una menor de 16, un niño de 10 años y un muchacho de 19, según datos suministrados por la Oficina de Prensa de la Caja Costarricense de Seguro Social.
El sistema completo de estimulación vagal para epilepsia, está compuesto por: un
generador de impulsos implantable, el cual se coloca en el pecho del paciente, y por un electrodo, que es una especie de cable que va del generador que está en el pecho, al nervio vago, ubicado en el lado izquierdo del cuello.
Se empezaron a colocar en Costa Rica, luego de que un grupo de padres encabezado por Mario Aguilar, pidiera a la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, que adquirieran los dispositivos. La lucha llevó inclusive a presentar un recurso de amparo a nombre de Yendry Chaverri, una de las primeras en recibir el dispositivo.
“Cada paciente y su familia vive su propia realidad. Es una enfermedad que, en muchos casos produce un desgaste personal y familiar”, comentó Aguilar.
Agregó que el paciente se siente impotente ante el ¿qué dirán o cómo nos van a tratar? “En muchos casos hay discriminación y marginación. Hay mucha ignorancia y desinformación de las personas”, dijo Mario Aguilar, quien había presentado un proyecto para erradicar la discriminación contra las personas con epilepsia, especialmente en el trabajo.

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